CAPÍTULO I / El pueblo de los cántabros: su territorio
Por José Ramón Saiz Fernández

LOS LÍMITES TERRITORIALES

Acerca de los cántabros y del territorio que ocuparon ha existido coincidencia por parte de los autores. Sus límites se extendían entre el río Sella, al occidente, y el Nervión, al oriente, rebasando ampliamente sus límites meridionales la Cordillera, que actuaba más como eje que como divisoria del territorio cántabro, para internarse en la Meseta donde se encontraban sus principales asentamientos: Vellica, Amaya, Celada-Marlantes o Cildá (1). Ptolomeo, por su parte, adjudicó a los cántabros poblados como Concana, Otaviolca, Argenomescon, Vadinia, Camarica o Moroica, topónimos que se entroncan con las diversas tribus que habitaban en Cantabria y que Pomponio Mela (2) describe aventurando su posible ubicación (3).

El pueblo cántabro aparece como el más aguerrido de los del norte de España en los tiempos de la conquista romana. La cita más antigua sobre los cántabros se remonta a los inicios del siglo II a. de J. C. Consiste en unas palabras de Marco Poncio Catón, señalando el nacimiento del río Ebro en la región de los cántabros (… fluvium Hiberum; is oritur ex Cantabris; magnus atque pulcher, pisculentus). El nombre de Cantabria perduró más o menos hasta la conquista árabe en España en los inicios del siglo VIII (4).

Dividido el pueblo de los cántabros en varias tribus, los orgenomescos habitaban la región occidental, entre el Deva y el Sella, siendo Vereauseca su ciudad principal; los vadinienses se encontraban al sudoeste de Cantabria, en las fuentes del río Astura (identificado como el Esla), ocupando el noroeste leonés y el este asturiano; los blendios, en los valles de la zona baja de los ríos Saja-Besaya entre Reinosa y Suances; los juliobrigenses se identificaban con Campoo, mientras que los concanos se ubicaban en la hoy comarca de Liébana y los avariginos habitaban el interior en el curso alto de los ríos Saja y Nansa. En la zona alta de Campoo, área de las fuentes del Ebro, colindante con la Liébana, se encontraban, según Estrabón, los plentusios, si bien este pueblo ha sido identificado como los blendios, cambiando posteriormente su nombre, en época romana, a iuliobrigenses o juliobrigenses.

En el sur, actual provincia de Palencia y en la zona conocida por la Montaña palentina, se encontraban los tamáricos (según las fuentes también tamaricos, camaricos o camáricos), que con su capital Tamarica (también conocida por Kamarica), los historiadores situaron su zona de influencia en la actual Velilla del Río Carrión. Su existencia abarca aproximadamente desde el siglo III a.C. hasta su conquista por los romanos, el año 19 a.C., tras dura y cruel contienda. Finalmente, los cántabros velegienses habitaron el área de Aguilar de Campoo, en la cumbre de la montaña o monte de Bernorio (5), lugar en el que aún se conservan ruinas de su fortaleza descubiertas en 1944. Su capital pudo ser Vellica, si bien este poblado es situado en el Monte Cildá por otros historiadores.

El historiador latino Lucio Anneo Floro (70-130) aportó importantes conocimientos a la existencia del pueblo cántabro, que rebaten las teorías de historiadores modernos que afirman que el nombre de cántabros era una denominación vaga y genérica, que abarcaba diversos pueblos del norte peninsular (6). El historiador Joaquín González Echegaray (1930-2013) destacó en su colaboración para el libro Cántabros, la génesis de un pueblo (7) que Floro describió la existencia en el norte de la Península de dos pueblos o naciones (duae gentes) distintos entre sí, pero aliados, «que viven en las montañas y en la costa marítima contigua», los cuales se diferenciaban a su vez de los pueblos vecinos que los rodean, vacceos, turmogos y autrigones, que tenían sus asentamientos en el norte de la Meseta castellana y en las Encartaciones de Vizcaya, a quienes los cántabros hostigaban con frecuentes incursiones.

En otros pasajes de los documentos de Floro, se nos informa de que «al occidente casi toda España estaba sometida y pacificada menos aquella parte bañada por el océano más cercana a nosotros. Aquí viven, libres de la dominación romana, dos pueblos esforzadísimos, los cántabros y los astures», añadiendo que «los cántabros fueron los primeros, los más duros y tenaces en guerrear» (8). Una referencia de evidente significado histórico sobre la dura y cruel resistencia cántabra frente a legiones imperiales de Roma infinitamente superiores.

El historiador latino se refirió, como vemos, a la situación de cántabros y astures al producirse la invasión romana, antes de que los romanos hubieran realizado cualquier adscripción administrativa de ambos pueblos. En su descripción, cántabros y astures están bañados por el océano Citerior, es decir, el más cercano a Roma, el mar Cantábrico, y el empleo del término citerior es aquí tan ortodoxo como en la denominación Hispania Citerior, la más cercana a Roma.

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