Peña Prieta
Techo de la cordillera Cantábrica y su más valioso macizo
Por Jesús García Díaz

Peña Prieta (que es lo mismo que decir «Peña Negra») es el macizo de rocas silíceas de mayor altitud de toda la cordillera Cantábrica. Quienes nos acercamos hasta sus estribaciones hemos de hacerlo ascendiendo por el puerto de montaña más elevado de Cantabria, el collado de Piedrashitas, aunque más popularizado como San Glorio, nombre que hasta hace poco tiempo estuvo asociado a un proyecto de estación de esquí y otras instalaciones turísticas que amenazaban de muerte a unos paisajes naturales, comunidades vegetales y especies de fauna y flora tan valiosos como escasos e irrepetibles; peligro que la razón y los tribunales han ido disipando.

Este sistema montañoso se alza sobre territorio de León, Palencia y Cantabria, y tiene en esta última provincia su cima más elevada, de 2.539 metros de altitud (algunas cartografías reflejan 2.575), que da nombre al macizo. Dado que sus faldas se desploman en la profunda depresión de la Vega de Liébana, en la zona se encuentran comunidades vegetales de todos los pisos de montaña de la Europa Atlántica (colino, montano, subalpino y alpino).

Pero no han sido sus valores naturales excepcionales ni su interés geográfico, paisajístico y etnográfico quienes han puesto de tanta actualidad el macizo montañoso como aquellos anuncios realizados hace años de la puesta en marcha de aquel descomunal proyecto de infraestructuras turísticas que pretendía investirse de panacea para la atracción de ingentes ingresos económicos.

 

EL PAISAJE DE LOS HIELOS

Peña Prieta es una de las zonas de alta montaña más espectaculares e importantes de toda la península ibérica. Su conjunto de picos, valles y lagos de origen glaciar forma un territorio abrupto muy cercano a los Picos de Europa y a veces es erróneamente tenido por parte de éstos. En realidad, Peña Prieta forma parte de la divisoria cantábrica, a diferencia de las moles calizas de los Picos, cuyos macizos se encuentran desplazados hacia el norte de la cordillera.

Es una zona de muy compleja estructura tectónica, con gran diversidad de litologías y fragmentada por numerosas fallas, y sus crestas más elevadas están labradas en las rocas más resistentes. Así, la cumbre de Peña Prieta se corresponde con una intrusión de granitoides entre calizas y, sobre todo, potentes conglomerados carboníferos que afloran en la cima del vecino pico Curavacas.

El nivel de erosión de estas montañas es alto, pues al efecto destructor con el que los glaciares se emplearon en épocas pasadas se suman ingentes toneladas de nieve y hielo que cada año cargan en estas laderas, convirtiéndolas en las primeras receptoras de las nieves otoñales de Cantabria y las que mejor mantienen los neveros durante el verano.

Las calizas de este macizo están surcadas por una densa red de fracturas —conocidas como diaclasas— y, aunque no con la intensidad de los Picos de Europa y las montañas del oriente cántabro, han permitido un importante modelado kárstico.

Pero son los conglomerados oscuros —«prietos»— de estas montañas las rocas que más personalidad aportan, recordando a paisajes casi volcánicos y proporcionando a las cumbres un aspecto que diríase feroz. Por ello, la vida en estas alturas no es en absoluto fácil para las comunidades vegetales, que requieren de mucha especialización para florecer en estos lugares y presentan no pocos endemismos entre sus componentes.

El fenómeno glaciar fue muy importante en este macizo durante el Cuaternario. Son testigos de ello los diferentes circos y cubetas, amplios valles de montaña y sistemas de morrenas —los depósitos de piedras y materiales arrastrados por los hielos— que aparecen por toda la zona modelando su relieve y componiendo un paisaje típicamente alpino.

El relieve de su pasado glaciar ha proporcionado también una hidrografía en la que los lagos y pozos se han convertido en protagonistas siempre presentes en cada circo glaciar. La laguna de las Fuentes Carrionas, origen del río palentino y encajada entre los cordales de Peña Prieta y Curavacas, es sin duda la más conocida, amén de la mayor, pero existen muchos lagos más, como el Pozo de Las Lomas en la vertiente leonesa, el Pozo Curavacas en la palentina y varios de singular belleza en las diferentes hoyas de la zona cántabra, como los pozos de Los Covachos y Campollo.

Pero de entre los cántabros destacan por su singular belleza y el entorno en el que se encuentran los Pozos de los Altares, al nordeste de la cumbre de Peña Prieta, uno de los cuales, el Pozo Cimero de la Peña, es el lago alpino más alto de toda la cordillera, encontrándose a 2.310 metros de altitud. A menor altitud también aparecen, en el imponente valle de Riofrío, que acoge una morrena central de más de un kilómetro y medio, otras pequeñas lagunas, fuentes y turberas que engrosan la diversidad hidrográfica de este macizo, cuna de numerosos ríos y arroyos.

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2017-12-22T23:45:54+00:00