El UC 56 en Santander
Por José Ángel del Río Pellón

Pese a la posición neutral de España durante la primera guerra mundial, el mar Cantábrico fue un cruento escenario de batalla en el que los dos bandos en lucha mantuvieron una enconada guerra naval. Los beligerantes, principalmente los alemanes —cuya flota marítima era demasiado reducida como para poder disputar al bando aliado el dominio en la superficie de los mares—, utilizaron estratégicamente sus sumergibles para atacar el tráfico marítimo enemigo. Inevitablemente, España se vio involucrada de modo directo e indirecto en sus acciones, no sólo con la llegada de algunas de estas unidades de combate a nuestros puertos, sino también con la pérdida de buques mercantes nacionales y sus tripulaciones. De hecho, solo los submarinos alemanes hundieron durante la misma 87 buques nacionales, que se llevaron al abismo a 376 vidas. Una de las historias más fascinantes y desconocidas de la Gran Guerra fue la llegada a nuestros puertos de un puñado de sumergibles de la bandera imperial alemana. Uno de ellos fue el UC 56, al mando del alférez de navío Wilhelm Kiesewetter. Botado por los astilleros Kaiserliche Werft de Danzig el 26 de agosto de 1916, fue entregado a la Kaiserliche Marine dos meses después. Pertenecía al tipo UC II, y tenía un desplazamiento de 417 toneladas en superficie y 493 en inmersión. Su eslora era de 49,35 metros y estaba propulsado por dos motores diésel de 500 H.P. y dos eléctricos de 460, con una velocidad máxima de 11,6 nudos en superficie y 7 en inmersión. Su armamento era de tres tubos lanzatorpedos y 7 torpedos de respeto, además de 18 minas y un cañón de 88 mm.

 

LLEGA EL UC56

Entraba hacia las cinco de la madrugada del 24 de mayo de 1918 en Santander, amarrando a la boya de los correos. Esa tarde, el comandante de Marina, don Federico Monreal, telegrafiaba al Estado Mayor de la Armada lo siguiente: «Submarino alemán 500 toneladas “nº 56” con avería aparatos de inmersión, motor de una banda y dinamo de otra inútiles, ha entrado en dique. Tiene 30 tripulantes, de ellos 3 oficiales y comandante, teniente de navío, que darán palabra de honor cuatro de la tarde y se extenderá acta. Llegó “Villamil” y dará custodia en el dique. Ampliaré detalles».

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2017-12-22T23:45:53+00:00