Valle de Toranzo, el alto Pas: «La inocencia de un Valle»

HEMEROTECA

Inmortalizado por escritores ilustres, desde Francisco de Quevedo a Gerardo Diego (Por la Vega de Toranzo canto y pregunto a la luna, lloro buscando una cuna que alguien me hurtó y nunca alcanzo), las tierras del Valle de Toranzo siguen conservando casi toda la inocencia que vieron los ojos de estos dos literatos universales, pues muchos de sus rincones todavía no han sido descubiertos por los circuitos turísticos comerciales. Situado a los pies del Escudo, su historia está vinculada a la del río Pas. Con sus aguas, hoy encauzadas y reconocidas entre los aficionados a la pesca por los buenos ejemplares de salmones que en ellas se capturan, se han escrito las crónicas más negras de estas tierras, ya que durante sus crecidas arrasaba todo lo que encontraba a su paso, borrando parte de la memoria del Valle, pero es el Pas quien imprime carácter a las tierras y gentes de este lugar.

Sumergirse en el Alto Pas es adentrarse en caminos repletos de historia, arte, y paisajes bellísimos, poblados de especies arbóreas autóctonas como robles, tejos, hayas, castaños y acebos. La primera cita con la Historia la encontramos en Puente Viesgo, donde están situadas las cuevas prehistóricas del Castillo, La Pasiega y Las Monedas. La primera, descubierta a principios de siglo, guarda en su interior importantes pinturas en rojo y negro. Esta cueva, de gran importancia para los estudiosos de la arqueología por contener una estratigrafía de 18 metros que abarca todos los niveles paleolíticos, cobija una importante colección de pinturas rupestres en las que están representados bisontes, caballos, ciervos, manos y numerosos signos. La de Las Monedas, descubierta en 1952, abriga un bosque de estalactitas y también contiene pinturas que representan parte de la fauna que poblaba el lugar en la antigüedad. Para visitar la de La Pasiega hay que solicitar un permiso especial. Las pinturas de ésta han sido relacionadas con el friso de arte paleolítico de la cueva del Pendo, dado a conocer el pasado miércoles y situado en el Valle de Camargo. Los que quieran seguir en contacto con la arqueología nada mejor que visitar el pueblo de Castillo Pedroso, enclavado en la montaña y considerado el mirador natural del Valle de Toranzo. Una vez allí, el viajero podrá caminar hasta el monte Espina del Gallego, donde recientemente han sido descubiertos restos de un asedio romano a una fortaleza cántabra.

Después de esta cita con la Historia, el viajero puede emprender un recorrido por el arte y arquitectura de la zona. Como construcción religiosa interesante se encuentra en el pueblo de Iruz, el Santuario de Nuestra Señora del Soto, cuya torre octogonal, construida a finales del siglo XVI, contempla altiva y triste el Valle. También existen iglesias y ermitas de gran belleza repartidas por todos los rincones y que conservan gran cantidad de elementos románicos. Interesantes de ver son las iglesias de Villasevil de Toranzo y la de Acereda. La arquitectura civil está copiosamente representada en forma de Palacios y Casonas. Como ejemplos, el Palacio de Villegas, en Corvera; el de Ruiz Villegas, construido a principios del Siglo XVIII y situado en Castillo Pedroso; el de Bustamante-Rueda, en la localidad de Alceda y el del Marqués de Mercadal, también en Alceda. En esta localidad, situada a la orilla del río Pas y en la carretera Madrid-Burgos, se encuentra el museo del Pintor Riancho y uno de los parques más bellos de la Provincia. En él se dan cita árboles centenarios de todas las especies. Dentro del parque se levanta el Balneario, a cuyas aguas acuden gentes de toda España, ya que contienen propiedades muy beneficiosas para dolencias dermatológicas. A pocos kilómetros de Alceda y en dirección a Santander, en la localidad de Puente Viesgo se encuentra el Balneario del mismo nombre. Sus tonificantes aguas, beneficiosas para muchos males, pueden tomarse en el Gran Hotel, popularizado por ser en este establecimiento donde se aloja la Selección Española de Fútbol.

Para quienes disfruten con el deporte de la pesca, nada mejor que acercarse a las orillas del río Pas y sus afluentes. La carne de sus truchas y salmones está reconocida entre los mejores restauradores del país. También puede practicarse la caza mayor y menor, piragüismo, alpinismo, rutas a caballo y senderismo. Aquellos que tengan entre sus aficiones recoger setas, podrán hacerlo mientras pasean por los montes y prados, ya que existe una gran variedad. Los amantes de la bicicleta tienen en la margen derecha del río Pas y siguiendo el antiguo trazado de la vía del ferrocarril un grato paseo. La belleza sobrecogedora de algunos tramos obligará al ciclista a detenerse. Las arcadas de piedra del puente del viejo ferrocarril dibujan un paisaje difícil de olvidar.

Qué visitar. Las Cuevas prehistóricas de Puente Viesgo, la Torre de la Iglesia de Santa María (Iruz), el Parque de Alceda, el de San Vicente de Toranzo y las Casonas y Palacios que se estienden por todo el Valle.

Qué comer. Cocido montañés, salmón o trucha del Pas, chuletón de tudanca (Mesón de Borleña) y como postre quesada, sobaos, queso pasiego y sobre todo los helados artesanales de Conchita (Alceda). Pedir mezcla especial de sabores.

Dónde dormir. Hoteles (Puente Viesgo y Borleña) y posadas (Aes).

 

Paseo literario, de Quevedo a Lope de Vega y Calderón de la Barca

«Si no vencí reyes moros engendré quien los venciera». Cuando el insigne montañés Menéndez Pelayo escribió estos versos se refería a tres grandes nombres de la Literatura Universal: Lope de Vega, Quevedo y Calderón de la Barca. Ninguno de ellos nació en Cantabria pero los tres tienen apellidos montañeses y solar conocido en la Montaña.

En la margen derecha del río Pas se encuentra Bejorís, el pueblo que Francisco de Quevedo y Villegas visitó, según cuentan las crónicas, cuando era joven para conocer el origen de sus ancestros. De la casa, situada en el barrio de Cereceda, hoy sólo se conserva una piedra que recuerda la vinculación del lugar con el escritor. La casa, de dos pisos, tenía tierras y frutales alrededor, pero cuando el literato la visitó debía de encontrarse semiderruida. «Es mi casa solariega mucho más que no las otras, pues que, por falta de techo, la da el sol a todas horas». Así describió Quevedo la casa de sus progenitores.

Aunque los orígenes de Calderón de la Barca se sitúan en Viveda, una población cercana a Torrelavega, existe Casa en el valle de Toranzo. Donde más abunda el apellido es en San Martín, San Vicente y Bárcena. Calderón recuerda sus orígenes en la comedia de enredo «Guárdate del agua mansa», donde aparece un montañés indiano.

Camino de Santander y antes de llegar a Puente Viesgo y saliendo del Valle, a mano derecha, hay un desvío al pueblo de La Vega. En este lugar nació el padre de Félix Lope de Vega y Carpio. Un sencillo monumento recuerda el lugar donde se encontraba el solar de Vega. Lope de Vega presumió siempre de sus orígenes montañeses: «Más ya Lope de Vega humilde llega, que aunque de su fortuna fue tu ribera su primera cuna, le dieron las Montañas otra Vega».

Según los estudiosos de la obra de Lope de Vega, el literato fue engendrado en la Montaña. «Tiene su silla en la bordada alfombra de Castilla, el valor de la Montaña que el Valle de Carriedo España nombra/Allá otro tiempo se cifraba España; allí tuve principio; ¿más que importa nacer laurel y ser humilde caña?». Así relataba Lope en los versos de la Epístola a Amarilís sus orígenes.

C. Fernández / F. Pelayo

ABC (29 de agosto de 1997)

2017-12-22T23:45:55+00:00 Actualizado: 15 de abril, 2017 @ 19:21 | CANTABRIA|