Templarios en Castro Urdiales

HISTORIA / LEYENDAS

Grabado del Castillo de San Antón perteciente a "Historia de la Villa de Castro Urdiales" de Rogelio Perez Bustamante (1980)

Debió también servir de vivienda y fortaleza el edificio hoy arruinado, conocido con el nombre de Castillo de los Templarios, ó Convento de San Antón.

Al siglo XIV se atribuyen los vestigios que aun se conservan del claustro gótico del convento de San Francisco, y al XVII la restauración, ó mejor dicho, la construcción de las obras que hoy se elevan abandonadas y maltrechas en el lugar que ocupó el monasterio primitivo.

De la misma época, ó de época anterior á la XIV centuria, debe ser la erección del hermoso castillo roquero, que cual altísima atalaya encargada de vigilar la costa desde el cabo de Quejo al Machichaco, levantó sus almenados adarves sobre los picachos de un peñasco que arraiga en lo elevado de la sierra, y asoma desde la abrupta montaña sobre los abismos del mar.

Poco queda ya del antiguo edificio: algunas lineas que revelan la existencia de una ermita ó santuario, cuyas paredes se adosaron al paramento interior de los muros del arruinado torreón; los informes restos de una cimentación ancha y maciza; algunos trozos de la espaciosa y empedrada calzada del castillo, cubiertos acá y allá por las raíces de árboles seculares; la cantería de la obra repartida en los cercados de la ladera; y los desmochados muros de la cuadrada torre, coronados de plantas trepadoras y de encinas enanas, erguidos, soberbios, fantásticos, dominando toda la extensión de la campiña y la inmensidad del mar, cuyos límites parecen perderse en las apartadas lejanías de un horizonte sin fin.

Hay quien duda de que aquel edificio sirviera de mansión á los Caballeros del Temple. Las tradiciones locales no lo han dudado nunca; y si por si solas no bastan para dar á esta memoria histórica la certidumbre de un hecho plenamente comprobado, no faltan datos en que apoyarla.

La situación y el emplazamiento del edificio, y los caracteres de las ruínas que aun se conservan acusan la presencia de una construcción militar, más propia para el servicio de una comunidad de guerreros, que para el uso y vivienda de un señor ó magnate, de cuya existencia, por otra parte, no se registra en el país el más remoto indicio.

Si estos datos no son todavía suficientes, habrá de serlo el hecho de hallarse enclavado el castillo en territorio de las Ordenes militares, dentro de la feligresía ó priorato de Campijo. Aún se observan en la iglesia, dedicada á San Martín, y en la casa prioral de este lugar, situadas á corta distancia de la arruinada fortaleza, algunos desconcertados restos de la iglesia y casa antiguas, que ostentan bien á las claras el sello indeleble de la arquitectura del último tercio de la edad media.

La feligresía de Campijo ha pertenecido hasta nuestros días á los Caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén, como dependiente de la encomienda de Vallejo. Esta Orden militar nombraba el cura con el título de Prior, cobraba los diezmos, y era dueña de los bienes afectos al priorato.

Sabido es que al extinguirse la Orden de los Templarios, fué aplicada gran parte de sus bienes á la Orden de San Juan, en la cual ingresaron muchos Caballeros del Temple, puestos en libertad después del larguísimo proceso á que estuvieron sujetos, más afortunados que sus compañeros de Francia, víctimas de la codicia de un rey y de las complacencias, hipocresía y fingimientos con que los curiales, sofistas y leguleyos de todos tiempos saben representar en casos tales la eterna tragi-comedia de la justicia humana.

La extinción de la Orden del Temple, el ingreso de muchos de sus caballeros en la de San Juan, la aportación de parte de los bienes de aquéllos á esta otra Orden militar, y el hecho de haber pertenecido á ella, hasta nuestros días, el territorio donde hoy se elevan las solitarias ruínas, son datos que, unidos á los indicados, explican satisfactoriamente la tradición que atribuye á los Templarios la posesión de la derruída fortaleza.

Javier Echavarría

Recuerdos Históricos Castreños (1898)

2018-02-02T21:28:14+00:00 Actualizado: 15 de abril, 2017 @ 19:58 | CANTABRIA|